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Tumores uterinos en gatos

Tumores uterinos en gatos

Descripción general de los tumores uterinos felinos

Los tumores uterinos son cánceres que surgen del útero. Son raros en los gatos y son más comúnmente benignos, pero también pueden ser malignos. Los tumores uterinos, por definición, solo ocurren en gatas intactas. Por lo general, se ven en gatos de mediana edad a mayores.

De qué mirar

  • Flujo vaginal
  • Distensión abdominal
  • Anorexia (falta de apetito)
  • Estreñimiento
  • Vómitos
  • Pérdida de peso
  • Letargo
  • Esforzarse para orinar
  • Micción frecuente
  • Diagnóstico de tumores uterinos en gatos

  • Historia completa y examen físico
  • Conteo sanguíneo completo (CBC)
  • Perfil bioquimico
  • Análisis de orina
  • Radiografías de tórax (radiografías)
  • Radiografías abdominales o examen de ultrasonido
  • Biopsia masiva
  • Tratamiento de tumores uterinos en gatos

    La ovariohisterectomía o esterilización es el tratamiento de elección. La quimioterapia se puede recomendar en casos seleccionados.

    Cuidado y prevención en el hogar

    Controle la recurrencia de los signos clínicos originales y esterilice a sus mascotas.

    Información detallada sobre los tumores uterinos en los gatos

    Muchos gatos con tumores uterinos no tienen signos clínicos de enfermedad. Esto se debe a que la mayoría de los tumores son benignos y, por lo tanto, no se propagan a otros órganos. Los tipos de tumores más comunes son los leiomiomas (fibromas) y los fibromas. Los tumores malignos son a menudo adenocarcinomas o leiomiosarcomas. Los tumores grandes pueden causar compresión de otros órganos abdominales y pueden provocar estreñimiento, vómitos o micción frecuente. La distensión abdominal a veces se nota debido al gran tamaño del tumor o al desarrollo de líquido en el abdomen secundario al tumor.

    En muchos casos, el tumor puede estar presente simultáneamente con una infección en el útero, llamada piometra. Los gatos con piometra son comúnmente letárgicos, excesivamente sedientos, anoréxicos, vómitos y a menudo tienen flujo vaginal. Lamer la vulva es común en animales con flujo vaginal, lo que puede evitar la observación del flujo en sí. Otras condiciones pueden causar signos clínicos similares a los observados en animales con tumores uterinos. Éstos incluyen:

  • Vaginitis o tumores vaginales. La infección o los tumores del tracto reproductivo inferior pueden causar secreción y lamer también.
  • Tumores de otros órganos abdominales. Las masas asociadas con el hígado, el bazo o el tracto gastrointestinal también pueden causar distensión abdominal y posible acumulación de líquido en el abdomen.
  • Enfermedades hepáticas / renales / gastrointestinales / metabólicas. Muchas enfermedades pueden causar letargo general, anorexia y vómitos. Estos no son signos específicos de un sistema de órganos, pero deben solicitar una visita al veterinario para una evaluación adecuada.
  • Diagnóstico en profundidad

    Una historia completa y un examen físico son cruciales. Un historial completo siempre es importante para establecer una lista de posibles diagnósticos. Un examen físico puede revelar un útero agrandado o flujo vaginal que había pasado desapercibido anteriormente. Las pruebas adicionales pueden incluir:

  • Hemograma completo. Un CBC evalúa los glóbulos rojos y blancos, así como las plaquetas. Los resultados pueden ser normales en una mascota con un tumor uterino, pero se puede observar un recuento elevado de glóbulos blancos con tumores e infecciones del útero.
  • Un perfil bioquímico evalúa el azúcar en la sangre, las proteínas de la sangre y los electrolitos, además de proporcionar información sobre la función hepática y renal. Esto es útil para tener una idea general de la salud sistémica y puede guiar más pruebas de diagnóstico.
  • Análisis de orina. La evaluación de la orina es parte de una evaluación completa de laboratorio y proporciona una mejor indicación de la función renal que el perfil bioquímico solo.
  • Radiografías abdominales o examen de ultrasonido abdominal. Los estudios de imágenes del abdomen permitirán la visualización del útero. Es difícil ver un útero normal en las radiografías, por lo que un útero prominente a menudo es un signo de patología uterina. Una ecografía abdominal es útil para diferenciar un útero lleno de líquido de un tumor uterino.
  • Radiografías de tórax. Las radiografías de tórax son una buena idea para buscar evidencia de propagación del cáncer a los pulmones. Aunque la mayoría de los tumores uterinos son benignos, los tipos malignos son tumores agresivos y pueden diseminarse rápidamente a otros órganos, incluidos los pulmones. Es importante saber si hay evidencia de enfermedad metastásica (propagación del cáncer desde el sitio primario) antes de tratar a la mascota.
  • Biopsia masiva La biopsia de un tumor uterino implica la obtención de tejido para análisis microscópico. Esto permite al veterinario determinar si el tumor es benigno o maligno. La mejor manera de obtener una muestra de tejido para biopsia es generalmente extirpar todo el útero y los ovarios.
  • Terapia en profundidad

    La cirugía es el tratamiento de elección para animales con tumores uterinos. No está claro cómo las hormonas pueden influir en el crecimiento de los tumores uterinos, por lo que es aconsejable extirpar no solo el útero, sino también los ovarios. Por lo tanto, la cirugía sirve no solo como modalidad diagnóstica, sino también terapéutica.

  • Si el tumor es benigno, la cirugía debe ser curativa.
  • Si el tumor es maligno, se puede recomendar quimioterapia además de la cirugía. El propósito de la quimioterapia es prevenir la propagación de células malignas a otros órganos. Desafortunadamente, la eficacia de la quimioterapia para los tumores uterinos malignos no se conoce bien.
  • En casos de piometra además de la presencia de un tumor, los antibióticos están indicados para tratar la infección.
  • Cuidados de seguimiento para gatos con tumores uterinos

    El tratamiento óptimo para su gato requiere una combinación de atención veterinaria casera y profesional. El seguimiento puede ser crítico, especialmente si su mascota no mejora durante el tiempo esperado.

    Si su gato tiene un tumor uterino benigno, el pronóstico es excelente después de la cirugía. Se recomienda un seguimiento de rutina dos semanas después de la cirugía para un nuevo examen y una extracción de sutura.

    Si se diagnostica un tumor maligno, su veterinario debe ver a su gato regularmente. Esto generalmente implica una visita de seguimiento a las dos semanas, seis semanas y luego cada tres meses. Se deben realizar radiografías de tórax de seguimiento y un examen de ultrasonido abdominal cada pocos meses para controlar la evidencia de metástasis del tumor primario a otros órganos.

    Los gatos que reciben medicamentos de quimioterapia a menudo se ven cada una o tres semanas.

    Si su gato tiene algún problema en casa, debe informarlo a su veterinario. Los signos a tener en cuenta incluyen falta de apetito, vómitos, flujo vaginal continuo, dolor aparente, pérdida de peso o cualquier otro comportamiento anormal.